Historia

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Camino a la selva

Dimos los primeros pasos en el 2004, con cada fundador que invirtió su propio dinero en este sueño. Fue suficiente para comprar 100 hectáreas de selva e invertir también en materiales para la construcción. El único acceso al terreno era por un pequeño camino de herradura, y viajábamos diariamente entre Mera y el terreno para trabajar.

Desde el primer día, los voluntarios nos acompañaron en el trabajo duro de cargar grandes cantidades de piedras y arena, o jalando vigas por el bosque. El único ayudante  era nuestro fiel caballo, Monty. Poco a poco el centro empezó a coger forma.

Primer animal

Pasaron varios años para levantar las estructuras básicas y completar todos los trámites. Hasta que un día, en enero de 2009, cuando un mono tamarino bebé nombrado Lukas, cruzó el puente de acceso. En ese momento fue que verdaderamente se inauguró Merazonia como centro de rescate y rehabilitación. Lukasito creció bien y vivía una vida en libertad dentro de Merazonia, encabezando su propio grupo de monos tamarinos.

Esfuerzo colectivo

Desde entonces, cientos de animales, además de voluntarios, cruzaron el mismo puente. Poco a poco el centro creció para que más animales pudieran disfrutar de nuestro cuidado profesional. Con tantos residentes peludos, los voluntarios hoy en día pasan la mayoría de su tiempo cuidando los animales y enriqueciendo sus vidas. Pero seguimos mejorando el centro cada día, construyendo instalaciones naturales, ajustando dietas y ejecutando proyectos de rehabilitación innovadores.

Nos sentimos orgullosos de haber construido este centro con nuestras propias manos, junto con muchos voluntarios de todo el mundo. Verdaderamente nuestro centro es construido por voluntarios para voluntarios (y animales por supuesto), lo que continúa dando un toque especial a Merazonia.